Capas de la tierra
Como se organizan las capas y mantos de nuestro hogar
GEOGRAFIA
Emanuel
8/10/20255 min leer
Las Capas de la Tierra: Estructura Interna y Fenómenos Sísmicos
Bajo nuestros pies se extiende un mundo complejo y dinámico que determina gran parte de los fenómenos que observamos en la superficie terrestre. La estructura interna de nuestro planeta, organizada en capas con diferentes propiedades físicas y químicas, es responsable de eventos tan diversos como las erupciones volcánicas, la formación de montañas y los terremotos que ocasionalmente sacuden nuestras ciudades.
La estructura interna de la Tierra
La Tierra está formada por diferentes capas concéntricas que se distinguen por su composición química, densidad y estado físico. Estas capas se han identificado principalmente a través del estudio de las ondas sísmicas, que viajan de manera diferente según las propiedades de los materiales que atraviesan.
La corteza terrestre es la capa más externa y delgada del planeta. Su grosor varía entre 5-10 kilómetros bajo los océanos (corteza oceánica) y 30-70 kilómetros bajo los continentes (corteza continental). La corteza oceánica está compuesta principalmente por rocas basálticas densas y oscuras, mientras que la corteza continental contiene rocas más ligeras y variadas, como granitos, areniscas y calizas.
Debajo de la corteza se encuentra el manto, que representa aproximadamente el 84% del volumen terrestre. Esta capa se extiende hasta una profundidad de 2,900 kilómetros y está compuesta principalmente por silicatos de hierro y magnesio. Aunque es sólido, el manto se comporta como un fluido muy viscoso a lo largo de escalas de tiempo geológicas, permitiendo movimientos lentos pero constantes.
En el centro de la Tierra se localiza el núcleo, dividido en dos partes: el núcleo externo (líquido) y el núcleo interno (sólido). El núcleo externo, compuesto por hierro y níquel fundidos, genera el campo magnético terrestre mediante sus movimientos convectivos. El núcleo interno, a pesar de las temperaturas extremas, permanece sólido debido a la enorme presión.
La litósfera y la astenosfera
Para comprender los procesos geológicos dinámicos, es importante distinguir entre la litósfera y la astenosfera. La litósfera incluye toda la corteza y la parte superior del manto, formando una capa rígida de aproximadamente 100 kilómetros de espesor que se fractura en placas tectónicas.
La astenosfera es la zona del manto superior que se encuentra parcialmente fundida, lo que le confiere propiedades plásticas. Esta capa actúa como una superficie de deslizamiento sobre la cual se mueven las placas litosféricas, impulsadas por corrientes de convección en el manto.
Placas tectónicas y sus movimientos
La teoría de la tectónica de placas explica cómo la litósfera terrestre está dividida en grandes fragmentos que se mueven constantemente. Existen aproximadamente 15 placas principales y varias menores que interactúan entre sí en sus bordes.
Los bordes divergentes se forman donde las placas se separan, como en las dorsales oceánicas. En estos lugares, el magma asciende desde el manto para formar nueva corteza oceánica. El proceso se conoce como expansión del fondo oceánico y es responsable de la creación continua de nueva litósfera.
En los bordes convergentes, las placas colisionan entre sí. Cuando una placa oceánica se encuentra con una continental, la primera se sumerge bajo la segunda en un proceso llamado subducción, formando fosas oceánicas profundas y cadenas volcánicas. Cuando dos placas continentales colisionan, se forman grandes cordilleras montañosas.
Los bordes transformantes ocurren donde las placas se deslizan horizontalmente una respecto a la otra, como en la falla de San Andrés en California. Estos movimientos laterales generan una gran acumulación de tensión que se libera súbitamente en forma de terremotos.
Formaciones geológicas derivadas
Los movimientos de las placas tectónicas han creado las principales formaciones geológicas que observamos en la superficie terrestre. Las cordilleras montañosas se forman principalmente por procesos de convergencia de placas, donde las fuerzas compresivas pliegan y fracturan las rocas de la corteza.
Los volcanes se forman donde el magma del manto puede ascender hacia la superficie. Esto ocurre típicamente en bordes de placa divergentes, zonas de subducción, y puntos calientes del manto. La actividad volcánica no solo crea nuevas formaciones, sino que también recicla materiales entre la superficie y el interior de la Tierra.
Las fosas oceánicas son las depresiones más profundas de la superficie terrestre, formadas donde las placas oceánicas se sumergen en zonas de subducción. La Fosa de las Marianas, con más de 11,000 metros de profundidad, es un ejemplo de estas formaciones.
Los terremotos: liberación de energía acumulada
Los terremotos son vibraciones de la corteza terrestre causadas por la liberación súbita de energía acumulada en las rocas. Esta energía se acumula cuando las fuerzas tectónicas deforman gradualmente las rocas hasta que superan su resistencia y se fracturan bruscamente.
El punto en el interior de la Tierra donde se inicia la ruptura se denomina hipocentro o foco sísmico, mientras que el punto en la superficie directamente arriba del hipocentro se llama epicentro. Desde el foco sísmico se propagan diferentes tipos de ondas sísmicas que viajan a través del planeta.
Las ondas P (primarias) son las más rápidas y pueden atravesar tanto sólidos como líquidos. Las ondas S (secundarias) son más lentas y solo se propagan a través de sólidos. Las ondas superficiales viajan por la superficie y suelen causar el mayor daño debido a su gran amplitud.
Medición y efectos de los terremotos
La intensidad de los terremotos se mide mediante diferentes escalas. La escala de Richter cuantifica la magnitud basándose en la amplitud de las ondas sísmicas registradas por los sismógrafos. Es una escala logarítmica, donde cada unidad representa un aumento de diez veces en la amplitud de las ondas.
La escala de Mercalli mide la intensidad basándose en los efectos observados en estructuras y el comportamiento humano. Esta escala es útil para áreas donde no hay instrumentos de medición y proporciona información práctica sobre el impacto del terremoto.
Los efectos de los terremotos pueden ser devastadores e incluyen daños a edificaciones, deslizamientos de tierra, licuefacción del suelo, y en casos de terremotos submarinos, la generación de tsunamis. La predicción precisa de terremotos sigue siendo uno de los grandes desafíos de la geología moderna.
Distribución global de la actividad sísmica
Los terremotos no se distribuyen aleatoriamente en el planeta, sino que se concentran principalmente en los bordes de las placas tectónicas. El "Cinturón de Fuego del Pacífico" es la zona más activa sísmicamente, rodeando el Océano Pacífico con una intensa actividad volcánica y sísmica.
Esta distribución confirma la estrecha relación entre la estructura interna de la Tierra, los movimientos de las placas tectónicas, y los fenómenos geológicos que experimentamos en la superficie, demostrando que nuestro planeta es un sistema dinámico e interconectado.
Contacto
Contactarse via correo
emanuel.remarin@gmail.com


© 2025. All rights reserved.